El poder de las palabras

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Cuando hables, guarda la calma.

Cuando hables, piensa antes de disparar tu arma,

porque las palabras son las balas de un revólver que es tu boca.

La capacidad de hablar y disparar para sanar o matar.

Cuando tú hables, sé consciente del valor de las palabras,

del poder que guardan.

Un “te quiero” es mucho más que ocho letras combinadas,

un “lo siento” bien pronunciado, proviene del alma

y un “adiós” te rompe en dos, y el dolor emana.

El valor de las palabras no es banal,

gracias a ellas puedes volar sin alas,

llorar sin cesar y que alivie,

o hallar la esperanza que tanto ansías, para agarrarte a ella y no darte por vencida.

Vosotras, que podéis decirlo todo o no decir nada,

cambiar la vida a la gente o destrozársela.

Por favor, piensa cuando hables,

puedes ayudar o herir a alguien:

reforzarle,

amarle,

destrozarle,

fulminarle.

Las palabras poseen significado y valor propio

pero el que habla es el responsable de utilizarlas con qué fin.

He podido sentir el dolor de un puñal en el pecho con tan sólo escucharos,

he logrado sentir amor con cada puta sílaba pronunciada.

Me ha inundado el miedo, la tristeza y el pánico

como si de una película de terror se tratase,

he sentido el perdón en mi ser, recibiendo el arrepentimiento con vosotras,

sois poderosas.

Dicen que las palabras se las lleva el viento pero no hay mentira más grande. Bonita o fea la palabra que recibas, se clava en la memoria y en el fondo de tu alma. Y te cale a buenas o a malas, no hay vida entera que te haga que la olvides. Ese es el poder de las palabras, que a veces pueden ser eternas.

Tienes un arma y es tu boca,

haces el amor con ella y los besos que das

pero puedes disparar, sin piedad, balas mortales con simples palabras.

El bien y el mal,

un arma de doble filo,

se consciente de que al que tengas en frente y hables

libra su batalla desde dentro, aunque no lo aparente.

¿Miedos, límites o ambos?

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Los miedos establecen nuestros límites.

Son mis miedos los responsables de levantar fronteras impidiendo que mi ser avance.

Es en uno mismo donde deberíamos sentir la libertad absoluta.

Entonces, ¿por qué ser infiel a nosotros mismos? ¿Por qué nos ocultamos? ¿Por qué sentimos miedo a ser quiénes realmente somos? ¿A vibrar en nuestra frecuencia?

Con la persona a la que amamos, con nuestros amigos, nuestra familia o con el tipo o la tipa que acabamos de conocer.

Construir obstáculos allí donde más deberíamos experimentar la sensación de infinidad. Nuestro ser.

Un horizonte sin final, sin límites que acoten nuestro vuelo.

En un mundo ya con límites establecidos, ¿por qué sumar más?

Igual es el miedo a ser juzgados. El miedo a fracasar o ser rechazados. A que otros nublen nuestra mirada hacia ese horizonte sin final, contagiándonos su conformismo, no viendo más allá. Miedo a decepcionar a alguien que amas por no ser la persona que esperaba o que creían. Hacer o pensar algo con lo que no estén de acuerdo porque no es “lo correcto”.

Al final, todos y cada uno de esos miedos no son los nuestros, sino los miedos del de al lado. De aquel que nos juzga o nos rechaza. El miedo de aquel que prefiere no alzar la vista más allá del horizonte que ya ve. Del que esperaba algo diferente de nosotros que no somos. O de aquel que considera que “lo correcto” no es compatible con soñar alto, volar sin alas o luchar por lo que de verdad deseas.

En conclusión, no es compatible con vivir tu libertad del modo en el que tú la sientas.

Si nos ponemos límites o coartamos nuestra libertad, al menos ser los responsables. No está mal tener miedos, todos sentimos miedo. Nos mantiene despiertos, alerta. La putada está cuando esos miedos establecen de manera permanente nuestro perímetro vital.

Si algo he aprendido es que lo único que vence al miedo es enfrentarse a él. De cara, mirándolo de frente, como si del demonio se tratara. Sustituyendo lo que debes hacer por lo que deseas y sientes que de verdad quieres hacer y te representa.

Asique eso es una de las cosas que intento durante este confinamiento, sentirme más libre dentro de mí misma y no intentar complacer a otros no haciéndolo. O intentando hacer que alguien comprenda el por qué vivo mi libertad como he elegido.

Al final tú eres tú, ese ser con el que permanecerás eternamente. La mayor fidelidad te la debes a ti y a quién eres, lo que sientes, lo que quieres. Habrá quién te comprenda, quién te entienda y quién no. Pero de eso se trata ¿no? Vivir para que te comprendan es una manera de limitarte porque tan sólo tú eres tú.

¿Qué es tu vida si no es tuya? Una cárcel. Una línea recta, sin posibilidad de moldearse. Un horizonte lineal.

Hay quién fija la vista en el horizonte del océano imaginando la inmensidad que hay más allá y hay quién lo observa pensando, tan sólo, en que lo que ve es un límite que establece un final en vez de un principio.

No te entiendo, Amor.

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Eres sin duda salvavidas. Dual, bipolar. Rompes corazones cuando ya no estás, pero del mismo modo los sanas, volviendo de nuevo en otra forma, desde otro ser. Culpable y Salvador, tú provocas y alivias ese dolor tan intenso en el pecho.

Eres único porque jamás eres igual, porque jamás provocas exactamente lo mismo, porque nunca estás ausente, aunque no te quieran, siempre resurges.

Eres vida, porque la otorgas cuando te siento en tu máximo esplendor; eres muerte, porque el vacío que dejas cuando ya no estás, es como estar muerto pero vivo al mismo instante.

Eres pasión, porque contigo no hay razón, sólo locura y corazón, llevando al ser a su inconsciencia desde la que perder todo el control.

No te quedes donde no floreces. Huye.

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Suprimir algo con lo que contabas en tu vida cuesta, es como salir de la cama, nunca es fácil. Da más miedo no alzar el vuelo hacia donde te piden tus deseos. Habrá lugares, personas y momentos que te hagan sentir como en casa pero, pasarán.

Huye. Siente la sensación de tirarte al vacío sin saber que te espera, porque lo que te espere dependerá únicamente de ti. Tú decides dónde aterrizar, confía en ti. Joder, claro que hay factores externos que están fuera de nuestro alcance, ayer lo hablábamos: “las dificultades no son problemas”. Lo que venga va a venir, la cosa está en cómo cojones lo recibas y qué decidas hacer con ello.

Cansada de estar donde siempre, hacer lo de siempre, sentir lo de siempre, siempre lo mismo. Salté. Sentí miedo, nervios, euforia, pánico. Un puto cóctel molotov. No sé si eres consciente  de la magnitud y fuerza que pueden alcanzar esos sentimientos unidos. Ahora, transforma esa carga negativa en positiva. ¡Es una sensación increíble! Es como cuando tu cuerpo segrega adrenalina y te da un puto subidón que te hace sentir en las nubes. El miedo es la moneda de cambio hacia un viaje al éxtasis. Enfrentarse a él y ganarle la batalla. Indescriptible, ni un buen orgasmo puede competir contra algo así.

Huye, sal de ahí. Estar por estar nunca fue una buena opción. Es como quién tiene millones y no sabe en qué gastarlos. Tú tienes algo mejor, cada día una mañana distinta, no las malgastes. Da un golpe en la mesa, di “basta ya”, lucha, á(r)mate, se quién quieras ser, vence a tus demonios, diles que sí puedes, demuéstraselo, demuéstratelo.

Dicta tu propia sentencia,

deja que tu ser te venza,

Avanza,

La vida es una adivinanza,

No te dejes llevar por las apariencias.

Juzgan judas,

Piensan pocos,

Hablan muchos,

Son la minoría.

Marca la puta diferencia,

Eso es la esencia.

MK.-

SOBRE SEXO: ¿REALLY?

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Acabo de ver un vídeo en Instagram y me he cagado viva. El vídeo se titula “Cómo es que te la chupe un robot sexual” y lo podéis encontrar en la cuenta de Vice_spain.

Al parecer Sergi Santos, un ingeniero robótico independiente, ha creado a Samantha, un robot capaz de practicar sexo oral. Dice nuestro inventor que “la gente necesita más sexo”, cómo si no lo supiéramos. ¿Cómo te crees que acabarían las caras de mierda por la mañana Sergi, o el humor de perros del que no la mete? No eres ningún Colón, todos deseamos follar más y pensar menos cabrón.

Hoy sentir placer es fácil: tiras de agenda, te masturbas o te bajas alguna aplicación en la que alguien comparta tus mismas inquietudes, y todas son igual de lícitas. El siglo XXI que a veces tiene ventajas.

El fucking problema está en lo que este hombre dice al final del vídeo. Al parecer invertía mucho tiempo en ligar para acabar “sin mojar el churro” como diría mi madre, asique ha dado con la solución para acabar con su frustración y la de otros creando este robot. Afirma que muchos hombres preferirán a los robots para tener sexo y que cuánto mejor sea esta tecnología, más hombres se unirán a ella.

A mí me la suda la vida sexual de cada cual, lo que me acojona es que al final consigan hacernos tan inútiles como para que no follemos ni entre nosotros. ¿Y si pensáis en el panorama actual? Igual os acojonáis un poquito. Porque apenas nos comunicamos si no es a través de una pantalla, exponemos hasta cuando cagamos, aspiramos a ser lo que no somos sólo por encajar, drogarse parece una competi, los likes son los nuevos “te quiero” y decir o hacer lo que se siente o se piensa parece que esté penado por la orca. Y lo próximo, ¿qué va a ser?

¿En serio no vamos a esforzarnos ni para follar? ¿No vamos a relacionarnos ni tan siquiera por sexo? ¿No vamos a follar ni con un puto ser humano? ¿Qué belleza tiene follarte una piel a la que no se le erizan los pelos cuando la besas? ¿O que no gime cuando siente placer? Que no se corre cuando llega a la cima, que no te dice guarradas al oído mientras te folla o se marca un te quiero mientras sois sólo uno y te mira fijamente a los ojos. ¿Estamos locos o qué?

El sexo con otro es simplemente sublime. Es la comunicación más cojonuda que existe, es la más brutal y valiosa conexión absoluta con otra alma. Espero que Sergi no consiga la razón jamás y nuestro futuro, sexualmente hablando, no sea una pandemia de individuos que follan con máquinas. El día que no pueda follar con otros, me hago monja. Follar es una melodía más de Zetazen, medicina para el alma.

Los cinco sentidos

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No hace falta hablar para decirlo todo, no es necesario callar para no decir nada. No sólo existe un camino para comunicarnos.

Hay miradas que hablan por sí solas, que consiguen arrugar el alma en cuestión de segundos. Necesitamos mirarnos más a los ojos, hablar sin decir nada o decírnoslo todo sin miedo, sin pronunciar palabra, cara a cara, a milímetros de distancia.

Necesitamos tocarnos, sin hacer ruido, en silencio. La paz que no habla pero que aun así no es muda, poderosa dueña y testigo de lo nunca visto, de lo nunca dicho. Necesitamos tocarnos como si de electricidad se tratase, transportándola de un cuerpo a otro, creando un circuito infinito de energía que hable por sí solo.

Que con las palabras exactas también pueden follarnos o partirnos en dos, pero que hay más formas de hablar sin abrir la boca. Porque un beso en el cuello significa “guerra”, un mordisco en el labio “quiero más”, un beso lento es un “te quiero” de los míos y quién se enreda en tu cabello es porque ahí consigue paz. Un abrazo es un “quiero que te quedes” y si te busca es porque quiere que la/le encuentres.

Existen más idiomas que las palabras y hacen falta. A veces, ni mil palabras pueden explicar con tanta exactitud lo que el silencio, un beso, una caricia o una mirada expresan con tan sólo producirse.

Es triste ver cómo cada vez nos entendemos menos porque nos alejamos más. Estrechemos distancias, mirémonos a la cara, con franqueza, sin miedo; expresémonos con palabras, besos y miradas de complicidad; observemos lo que nos rodea y retomemos el verdadero idioma universal.

Ninguna noche es igual

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Ayer fue una noche maravillosa. Cuando creces te das cuenta que la mama tenía razón. Salí con mis amigas y un par de peñita nueva a un bar, a beber cerveza y comer como cerdos. Hoy os cuento que fue una de las mejores noches de mi vida. Hubo de todo, pero sobre todo, risas.

Reír es un complemento de la gasolina que mueve mi motor. Parezco una loca y monto un escándalo de la ostia pero es que me siento plena tío, me puto recargo de energía flipante, brillo por dentro, por fuera y siento la felicidad en primera persona. Es la mejor sensación que conozco y lo mejor es que puedes contagiarla, transmitírsela a quién sea, aunque sea un puñetero desconocido, y crear algo increíblemente bello.

Entre risas, buena gente, cerveza, barra libre de comida y un ambiente cojonudo, nos percatamos de algo. Un extraño solitario, rondándonos, haciendo pausas para mirarnos fijamente, observándonos como si fuera un loco. Evidentemente, nos saltó la alarma. Planteamos varias hipótesis entre las que se barajaba que pudiera ser un poli secreta, un vampiro (jurao que tenía cara de chupa sangre), un pesado acosador o sin filtros, un puto psicópata. El tío daba “yuyu”, hay que decirlo, su actitud era la de alguien “peculiar”, vamos a dejarlo ahí.

El caso es que el pimpollo no paraba, era como un grano en el culo, y eso provocó que la curiosidad me invadiera. No entendía una mierda y quería comprenderlo, era incómodo “no me jodas, tiene que haber una explicación coño, no es normal tía, voy a decirle que qué cojones le pasa” – le dije a una amiga. Me estaba frustrando asique dicho y hecho. Así lo sentí y así lo hice. Pensé que fuera lo que fuese, quería descubrir qué pasaba con ese tipo y que antes de no dar ninguna oportunidad no es objetivo juzgar, aunque todos pequemos de ello.

Se acercó y le solté la bomba. Ahí empezó todo. Al final el tío resultó simpático y todo. Era italiano, se llama Matía y pues estaba frustrado el hombre porque le habían dado plantón, pobre. Entre que su padre se estaba apagando, su suerte en el amor era nula y que vivía teniendo en cuenta las mierdas de opiniones del resto, no daba abasto. Vamos que me contó toda su vida. También me pidió perdón, así como unas  15 veces, por su actitud hacia nosotros. Le dije que no podía ir por ahí queriéndose relacionar y comunicar con otros mirándolos como si fuera el puto conde Drácula sediento de sed, no me jodas Matía. Así no. Le escuché, le di un par de consejos y finito.

Me dio una lección, sólo buscaba hablar y conocer a gente, no sentirse sólo y transformar su frustración en alegría. Fácil y sencillo. “Os he visto un grupo guapo, riendo y compartiendo un buen momento y por eso os miraba” – me dijo.  Sí, le fallaba la técnica al tío pero sólo añoraba tener lo que nosotros estábamos compartiendo. A veces mola salirse de la rutina de ir por ahí etiquetando a la gente, al final es verdad eso de que nadie conoce la cruz que lleva uno a la espalda. Parezca lo que parezca, puede no ser lo que parece. Es inevitable, pero yo que sé, podemos luchar contra ello ¿no?

¿POSEE LA IMPORTANCIA QUE LE DAS?

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No sé si pensarás lo mismo, si alguna vez te lo habrás planteado o ni siquiera se te había pasado por la cabeza, si tu opinión coincidirá con la mía o será totalmente opuesta. Realmente me da igual, hay un pensamiento que me ronda por la cabeza desde hace ya tiempo y necesito compartirlo.

Llevo meses pensando que, en muchas ocasiones, alejamos nuestra atención de lo que es realmente vital y nos aporta. Es fácil perder el control y difícil recuperarlo. Otorgar la importancia equivocada a algo que no se lo merece y viceversa. Por eso, tenemos que ser conscientes de qué nos libera y qué, tan solo, nos ata provocándonos perder el norte.  

Yo soy de las que se ahogaba en un vaso de agua, y en ocasiones, continúo haciéndolo pero he aprendido a dominar un poco más la situación. Se trata de tu elección, de ti mismo y es más sencillo de lo que crees. Si algo te ahoga, te oprime o sientes que no es para ti, deshazte de ello. Si algo te preocupa, ponle remedio; si necesitas rectificar ¿a qué esperas? Si lo tienes claro, lánzate y si hay algo que deseas cambiar, ponte manos a la obra.

No es tan complicado. Tendemos a quebrarnos el coco regalando prioridad a lo que verdaderamente vale una mierda y restándosela a aquello que no deberíamos. Por alguna estúpida razón vivimos encorsetados, reprimidos, con miedo a mostrar quiénes somos, a expresar lo que sentimos, a reconocer los errores y decir las verdades aunque duelan, a cambiar de opinión, a pedir perdón o a luchar por nuestra felicidad simplemente porque se encuentra en un lugar más remoto que la del resto.

¿Really? Todo esto tiene solución y ¿sabes cuál es? Tú. Si puedes resolverlo no es tan grave, venga va, no te pongas tan serio porque no es para tanto, lo que pasa es que nos encanta ahogarnos con la soga al cuello y sería saludable deshacernos de ella. Mientras preocupaciones banales ocupan nuestra mente, hay otras que han perdido su lugar y su valor.

Desde hace cuánto no dedicas algo de tu tiempo a gente que te ama, te cuida y sigue estando ahí aunque los hayas olvidado. Hace cuánto dejaste apartados tus sueños. Desde cuándo escondes lo que eres y pierdes el tiempo que a otros les falta. Cuándo dejaste de creer en ti para creer en algo que no eres. Desde cuándo el miedo es tu bandera y no la vitalidad por la que todos te conocen. Cuándo renunciaste a tu felicidad y a llegar dónde tanto mereces y deseas.

Yo, hace tiempo que comencé a alcanzar algunas de mis metas, a deberme más a mí y no tanto a los demás, a decir lo que siento y pienso sin miedo, a no cortarme un pelo mostrándome tal y como soy, a asumir la verdad, duela o me alegre, a tomar decisiones por duras que sean, a fijar la vista en la cima que me espera, a recordar lo que merezco y lo que no, lo que deseo, lo que vale y lo que debo dar para conseguirlo. Hace tiempo que me centré en abrir las alas y me alejé de cadenas absurdas. Aún me queda recorrido pero recuperé mi fuerza y mi sonrisa.

🌼Take care of yourself. No one is you and that is your power.🌼

¿QUÉ HE VENIDO HACER AQUÍ?

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CARTA DE PRESENTACIÓN

Okey, vale, empecemos con esto. Siempre he odiado describirme asique no lo haré. Tengo historias que contar, reflexiones que compartir, sueños que cumplir, cagadas que cometer y mil lecciones que aprender, y quiero que todas queden plasmadas aquí y ahora. Por eso hago esto.

Hace unos meses tomé la mejor decisión de mi vida. Decidí pillar impulso y apostar por lo que creo. Hacer lo que debemos está bien, pero hacer lo que realmente queremos, eso sí que es vivir en éxtasis. Siempre va haber miedos pero la forma de acabar con ellos es enfrentarlos, y sólo hay dos opciones: ganar o aprender, pero jamás perder, y yo me he tirado de cabeza del barco del conformismo.

No quiero morirme pensando en que no he sido quién soy ni he logrado llegar a donde deseo llegar, que me dejé “te quieros” en el tintero o me callé por no soltar lo que realmente pensaba. No quiero no vivir mi vida como siento que debo hacerlo, y hace tan solo unos meses que me percaté de que todo esto dependía únicamente de mí. Yo era y soy  el origen, el puto punto de partida para que todo cambie y en eso estoy ahora.

Me gusta escribir y utilizo este recurso para desahogarme y plasmar con palabras lo que siento, pienso o quiero transmitir. Es mi herramienta para encontrarme cuando solo soy un caos. Para mi es como suspirar, soltar todo lo que te oprime dentro para renovarte, y conseguir la calma que ansiabas y te faltaba para continuar.

Estoy en transición desde hace tiempo y me apetece compartir este maldito proceso y lo que me espera de estar en él, mis dudas existenciales, las pelis que me monto o las subreales historias por las que paso junto con mi grupo de diversas e increíbles amigas por ejemplo.

Así soy yo, doy por comenzado el proceso de hacer lo que me sale del alma y me ayuda a estar más cerca de mi felicidad, asique allá voy, deséame suerte.

WELCOME TO MY WORLD