Acabo de ver un vídeo en Instagram y me he cagado viva. El vídeo se titula “Cómo es que te la chupe un robot sexual” y lo podéis encontrar en la cuenta de Vice_spain.
Al parecer Sergi Santos, un ingeniero robótico independiente, ha creado a Samantha, un robot capaz de practicar sexo oral. Dice nuestro inventor que “la gente necesita más sexo”, cómo si no lo supiéramos. ¿Cómo te crees que acabarían las caras de mierda por la mañana Sergi, o el humor de perros del que no la mete? No eres ningún Colón, todos deseamos follar más y pensar menos cabrón.
Hoy sentir placer es fácil: tiras de agenda, te masturbas o te bajas alguna aplicación en la que alguien comparta tus mismas inquietudes, y todas son igual de lícitas. El siglo XXI que a veces tiene ventajas.
El fucking problema está en lo que este hombre dice al final del vídeo. Al parecer invertía mucho tiempo en ligar para acabar “sin mojar el churro” como diría mi madre, asique ha dado con la solución para acabar con su frustración y la de otros creando este robot. Afirma que muchos hombres preferirán a los robots para tener sexo y que cuánto mejor sea esta tecnología, más hombres se unirán a ella.
A mí me la suda la vida sexual de cada cual, lo que me acojona es que al final consigan hacernos tan inútiles como para que no follemos ni entre nosotros. ¿Y si pensáis en el panorama actual? Igual os acojonáis un poquito. Porque apenas nos comunicamos si no es a través de una pantalla, exponemos hasta cuando cagamos, aspiramos a ser lo que no somos sólo por encajar, drogarse parece una competi, los likes son los nuevos “te quiero” y decir o hacer lo que se siente o se piensa parece que esté penado por la orca. Y lo próximo, ¿qué va a ser?
¿En serio no vamos a esforzarnos ni para follar? ¿No vamos a relacionarnos ni tan siquiera por sexo? ¿No vamos a follar ni con un puto ser humano? ¿Qué belleza tiene follarte una piel a la que no se le erizan los pelos cuando la besas? ¿O que no gime cuando siente placer? Que no se corre cuando llega a la cima, que no te dice guarradas al oído mientras te folla o se marca un te quiero mientras sois sólo uno y te mira fijamente a los ojos. ¿Estamos locos o qué?
El sexo con otro es simplemente sublime. Es la comunicación más cojonuda que existe, es la más brutal y valiosa conexión absoluta con otra alma. Espero que Sergi no consiga la razón jamás y nuestro futuro, sexualmente hablando, no sea una pandemia de individuos que follan con máquinas. El día que no pueda follar con otros, me hago monja. Follar es una melodía más de Zetazen, medicina para el alma.
