No sé si pensarás lo mismo, si alguna vez te lo habrás planteado o ni siquiera se te había pasado por la cabeza, si tu opinión coincidirá con la mía o será totalmente opuesta. Realmente me da igual, hay un pensamiento que me ronda por la cabeza desde hace ya tiempo y necesito compartirlo.
Llevo meses pensando que, en muchas ocasiones, alejamos nuestra atención de lo que es realmente vital y nos aporta. Es fácil perder el control y difícil recuperarlo. Otorgar la importancia equivocada a algo que no se lo merece y viceversa. Por eso, tenemos que ser conscientes de qué nos libera y qué, tan solo, nos ata provocándonos perder el norte.
Yo soy de las que se ahogaba en un vaso de agua, y en ocasiones, continúo haciéndolo pero he aprendido a dominar un poco más la situación. Se trata de tu elección, de ti mismo y es más sencillo de lo que crees. Si algo te ahoga, te oprime o sientes que no es para ti, deshazte de ello. Si algo te preocupa, ponle remedio; si necesitas rectificar ¿a qué esperas? Si lo tienes claro, lánzate y si hay algo que deseas cambiar, ponte manos a la obra.
No es tan complicado. Tendemos a quebrarnos el coco regalando prioridad a lo que verdaderamente vale una mierda y restándosela a aquello que no deberíamos. Por alguna estúpida razón vivimos encorsetados, reprimidos, con miedo a mostrar quiénes somos, a expresar lo que sentimos, a reconocer los errores y decir las verdades aunque duelan, a cambiar de opinión, a pedir perdón o a luchar por nuestra felicidad simplemente porque se encuentra en un lugar más remoto que la del resto.
¿Really? Todo esto tiene solución y ¿sabes cuál es? Tú. Si puedes resolverlo no es tan grave, venga va, no te pongas tan serio porque no es para tanto, lo que pasa es que nos encanta ahogarnos con la soga al cuello y sería saludable deshacernos de ella. Mientras preocupaciones banales ocupan nuestra mente, hay otras que han perdido su lugar y su valor.
Desde hace cuánto no dedicas algo de tu tiempo a gente que te ama, te cuida y sigue estando ahí aunque los hayas olvidado. Hace cuánto dejaste apartados tus sueños. Desde cuándo escondes lo que eres y pierdes el tiempo que a otros les falta. Cuándo dejaste de creer en ti para creer en algo que no eres. Desde cuándo el miedo es tu bandera y no la vitalidad por la que todos te conocen. Cuándo renunciaste a tu felicidad y a llegar dónde tanto mereces y deseas.
Yo, hace tiempo que comencé a alcanzar algunas de mis metas, a deberme más a mí y no tanto a los demás, a decir lo que siento y pienso sin miedo, a no cortarme un pelo mostrándome tal y como soy, a asumir la verdad, duela o me alegre, a tomar decisiones por duras que sean, a fijar la vista en la cima que me espera, a recordar lo que merezco y lo que no, lo que deseo, lo que vale y lo que debo dar para conseguirlo. Hace tiempo que me centré en abrir las alas y me alejé de cadenas absurdas. Aún me queda recorrido pero recuperé mi fuerza y mi sonrisa.
🌼Take care of yourself. No one is you and that is your power.🌼
