Los cinco sentidos

No hace falta hablar para decirlo todo, no es necesario callar para no decir nada. No sólo existe un camino para comunicarnos.

Hay miradas que hablan por sí solas, que consiguen arrugar el alma en cuestión de segundos. Necesitamos mirarnos más a los ojos, hablar sin decir nada o decírnoslo todo sin miedo, sin pronunciar palabra, cara a cara, a milímetros de distancia.

Necesitamos tocarnos, sin hacer ruido, en silencio. La paz que no habla pero que aun así no es muda, poderosa dueña y testigo de lo nunca visto, de lo nunca dicho. Necesitamos tocarnos como si de electricidad se tratase, transportándola de un cuerpo a otro, creando un circuito infinito de energía que hable por sí solo.

Que con las palabras exactas también pueden follarnos o partirnos en dos, pero que hay más formas de hablar sin abrir la boca. Porque un beso en el cuello significa “guerra”, un mordisco en el labio “quiero más”, un beso lento es un “te quiero” de los míos y quién se enreda en tu cabello es porque ahí consigue paz. Un abrazo es un “quiero que te quedes” y si te busca es porque quiere que la/le encuentres.

Existen más idiomas que las palabras y hacen falta. A veces, ni mil palabras pueden explicar con tanta exactitud lo que el silencio, un beso, una caricia o una mirada expresan con tan sólo producirse.

Es triste ver cómo cada vez nos entendemos menos porque nos alejamos más. Estrechemos distancias, mirémonos a la cara, con franqueza, sin miedo; expresémonos con palabras, besos y miradas de complicidad; observemos lo que nos rodea y retomemos el verdadero idioma universal.

Ninguna noche es igual

Ayer fue una noche maravillosa. Cuando creces te das cuenta que la mama tenía razón. Salí con mis amigas y un par de peñita nueva a un bar, a beber cerveza y comer como cerdos. Hoy os cuento que fue una de las mejores noches de mi vida. Hubo de todo, pero sobre todo, risas.

Reír es un complemento de la gasolina que mueve mi motor. Parezco una loca y monto un escándalo de la ostia pero es que me siento plena tío, me puto recargo de energía flipante, brillo por dentro, por fuera y siento la felicidad en primera persona. Es la mejor sensación que conozco y lo mejor es que puedes contagiarla, transmitírsela a quién sea, aunque sea un puñetero desconocido, y crear algo increíblemente bello.

Entre risas, buena gente, cerveza, barra libre de comida y un ambiente cojonudo, nos percatamos de algo. Un extraño solitario, rondándonos, haciendo pausas para mirarnos fijamente, observándonos como si fuera un loco. Evidentemente, nos saltó la alarma. Planteamos varias hipótesis entre las que se barajaba que pudiera ser un poli secreta, un vampiro (jurao que tenía cara de chupa sangre), un pesado acosador o sin filtros, un puto psicópata. El tío daba “yuyu”, hay que decirlo, su actitud era la de alguien “peculiar”, vamos a dejarlo ahí.

El caso es que el pimpollo no paraba, era como un grano en el culo, y eso provocó que la curiosidad me invadiera. No entendía una mierda y quería comprenderlo, era incómodo “no me jodas, tiene que haber una explicación coño, no es normal tía, voy a decirle que qué cojones le pasa” – le dije a una amiga. Me estaba frustrando asique dicho y hecho. Así lo sentí y así lo hice. Pensé que fuera lo que fuese, quería descubrir qué pasaba con ese tipo y que antes de no dar ninguna oportunidad no es objetivo juzgar, aunque todos pequemos de ello.

Se acercó y le solté la bomba. Ahí empezó todo. Al final el tío resultó simpático y todo. Era italiano, se llama Matía y pues estaba frustrado el hombre porque le habían dado plantón, pobre. Entre que su padre se estaba apagando, su suerte en el amor era nula y que vivía teniendo en cuenta las mierdas de opiniones del resto, no daba abasto. Vamos que me contó toda su vida. También me pidió perdón, así como unas  15 veces, por su actitud hacia nosotros. Le dije que no podía ir por ahí queriéndose relacionar y comunicar con otros mirándolos como si fuera el puto conde Drácula sediento de sed, no me jodas Matía. Así no. Le escuché, le di un par de consejos y finito.

Me dio una lección, sólo buscaba hablar y conocer a gente, no sentirse sólo y transformar su frustración en alegría. Fácil y sencillo. “Os he visto un grupo guapo, riendo y compartiendo un buen momento y por eso os miraba” – me dijo.  Sí, le fallaba la técnica al tío pero sólo añoraba tener lo que nosotros estábamos compartiendo. A veces mola salirse de la rutina de ir por ahí etiquetando a la gente, al final es verdad eso de que nadie conoce la cruz que lleva uno a la espalda. Parezca lo que parezca, puede no ser lo que parece. Es inevitable, pero yo que sé, podemos luchar contra ello ¿no?

¿POSEE LA IMPORTANCIA QUE LE DAS?

No sé si pensarás lo mismo, si alguna vez te lo habrás planteado o ni siquiera se te había pasado por la cabeza, si tu opinión coincidirá con la mía o será totalmente opuesta. Realmente me da igual, hay un pensamiento que me ronda por la cabeza desde hace ya tiempo y necesito compartirlo.

Llevo meses pensando que, en muchas ocasiones, alejamos nuestra atención de lo que es realmente vital y nos aporta. Es fácil perder el control y difícil recuperarlo. Otorgar la importancia equivocada a algo que no se lo merece y viceversa. Por eso, tenemos que ser conscientes de qué nos libera y qué, tan solo, nos ata provocándonos perder el norte.  

Yo soy de las que se ahogaba en un vaso de agua, y en ocasiones, continúo haciéndolo pero he aprendido a dominar un poco más la situación. Se trata de tu elección, de ti mismo y es más sencillo de lo que crees. Si algo te ahoga, te oprime o sientes que no es para ti, deshazte de ello. Si algo te preocupa, ponle remedio; si necesitas rectificar ¿a qué esperas? Si lo tienes claro, lánzate y si hay algo que deseas cambiar, ponte manos a la obra.

No es tan complicado. Tendemos a quebrarnos el coco regalando prioridad a lo que verdaderamente vale una mierda y restándosela a aquello que no deberíamos. Por alguna estúpida razón vivimos encorsetados, reprimidos, con miedo a mostrar quiénes somos, a expresar lo que sentimos, a reconocer los errores y decir las verdades aunque duelan, a cambiar de opinión, a pedir perdón o a luchar por nuestra felicidad simplemente porque se encuentra en un lugar más remoto que la del resto.

¿Really? Todo esto tiene solución y ¿sabes cuál es? Tú. Si puedes resolverlo no es tan grave, venga va, no te pongas tan serio porque no es para tanto, lo que pasa es que nos encanta ahogarnos con la soga al cuello y sería saludable deshacernos de ella. Mientras preocupaciones banales ocupan nuestra mente, hay otras que han perdido su lugar y su valor.

Desde hace cuánto no dedicas algo de tu tiempo a gente que te ama, te cuida y sigue estando ahí aunque los hayas olvidado. Hace cuánto dejaste apartados tus sueños. Desde cuándo escondes lo que eres y pierdes el tiempo que a otros les falta. Cuándo dejaste de creer en ti para creer en algo que no eres. Desde cuándo el miedo es tu bandera y no la vitalidad por la que todos te conocen. Cuándo renunciaste a tu felicidad y a llegar dónde tanto mereces y deseas.

Yo, hace tiempo que comencé a alcanzar algunas de mis metas, a deberme más a mí y no tanto a los demás, a decir lo que siento y pienso sin miedo, a no cortarme un pelo mostrándome tal y como soy, a asumir la verdad, duela o me alegre, a tomar decisiones por duras que sean, a fijar la vista en la cima que me espera, a recordar lo que merezco y lo que no, lo que deseo, lo que vale y lo que debo dar para conseguirlo. Hace tiempo que me centré en abrir las alas y me alejé de cadenas absurdas. Aún me queda recorrido pero recuperé mi fuerza y mi sonrisa.

🌼Take care of yourself. No one is you and that is your power.🌼

Y tú, ¿has estado enamoradx?

Yo creía que no, hasta que mi madre me dijo lo contrario. ¿Cómo puedes afirmar algo que yo misma niego? – le dije. No eras consciente y ahora no querrás serlo, pero tú has estado muy enamorada – me soltó. Mi puñetera madre lo supo antes que yo. Toda mi vida pensando que no y resultaba que sí. Tócate los cojones.

¿Cómo voy a saber si me he enamorado si no sé lo que coño significa eso? Pues hoy lo sé, sí, hoy cambia mi versión y mi respuesta a esta pregunta. Hoy sé que sí lo estuve.

Normalmente no sé en qué día vivo. Me he levantado y milagrosamente había soñado. Con mi primer novio exactamente, bueno, el único que considero que he tenido. Fue a mis 17 años asique ha llovido unas cuantas veces, pero mismamente me he dicho “WTF” y he comenzado a relacionar conceptos.

No sé si a ti esto te sucede, si crees en las señales, en el destino y en la fuerza de la energía que proyectas para atraer lo que piensas, deseas o está hecho para ti. Pero me la suda, porque yo sí creo y ahora entenderás por qué.

Después de casi cinco años sin ninguna señal, bastó que me lo recordaran la pasada noche para que, posteriormente, días después me encontrara con su padre en una puñetera farmacia. Y que días aún más tarde, me levante soñando con él. Pero encima no un día cualquiera, sino hoy, día 24 de Enero de 2019, justo un mes antes de nuestro aniversario. Y para terminar, hoy también me habla el típico colega con el que hacía mil que no hablaba, adivinad cómo se llama. ¿Coincidencias?

Yo prefiero pensar que no, que todo esto es por algo y sacar mis propias conclusiones, mi propio “por qué”. Quizás esté loca, pero a mi tantas “señales” me hacen pensar que El Universo me habla, o que la energía que me llega en forma de su recuerdo me quiere decir algo. Y valla que si me lo ha dicho.

He echado mano de un pen-drive que me regaló, al abrirlo me he transportado años atrás, a mi primer amor y a quién entonces era yo. Cada vídeo, cada foto, cada promesa y cada canción compartían lo mismo: dos putos enamorados. Me han invadido muchas emociones, muchos recuerdos, pensamientos e incluso me he reído. Años atrás, en mí sólo permanece lo bueno, lo malo no se olvida pero el dolor que te provoca se acaba esfumando, prefieres la alegría y el recuerdo de que fuiste feliz.

Hoy, una vez más y no la última, puedo darle la razón a la mujer de mi vida porque acertó de pleno. Ella lo sabía, yo no, tan sólo me faltaba sentirlo para verlo. Quizás antes el tiempo no me había otorgado aún la bastante madurez o quitado el suficiente rencor como para que finalmente triunfara el amor.

¿QUÉ HE VENIDO HACER AQUÍ?

CARTA DE PRESENTACIÓN

Okey, vale, empecemos con esto. Siempre he odiado describirme asique no lo haré. Tengo historias que contar, reflexiones que compartir, sueños que cumplir, cagadas que cometer y mil lecciones que aprender, y quiero que todas queden plasmadas aquí y ahora. Por eso hago esto.

Hace unos meses tomé la mejor decisión de mi vida. Decidí pillar impulso y apostar por lo que creo. Hacer lo que debemos está bien, pero hacer lo que realmente queremos, eso sí que es vivir en éxtasis. Siempre va haber miedos pero la forma de acabar con ellos es enfrentarlos, y sólo hay dos opciones: ganar o aprender, pero jamás perder, y yo me he tirado de cabeza del barco del conformismo.

No quiero morirme pensando en que no he sido quién soy ni he logrado llegar a donde deseo llegar, que me dejé “te quieros” en el tintero o me callé por no soltar lo que realmente pensaba. No quiero no vivir mi vida como siento que debo hacerlo, y hace tan solo unos meses que me percaté de que todo esto dependía únicamente de mí. Yo era y soy  el origen, el puto punto de partida para que todo cambie y en eso estoy ahora.

Me gusta escribir y utilizo este recurso para desahogarme y plasmar con palabras lo que siento, pienso o quiero transmitir. Es mi herramienta para encontrarme cuando solo soy un caos. Para mi es como suspirar, soltar todo lo que te oprime dentro para renovarte, y conseguir la calma que ansiabas y te faltaba para continuar.

Estoy en transición desde hace tiempo y me apetece compartir este maldito proceso y lo que me espera de estar en él, mis dudas existenciales, las pelis que me monto o las subreales historias por las que paso junto con mi grupo de diversas e increíbles amigas por ejemplo.

Así soy yo, doy por comenzado el proceso de hacer lo que me sale del alma y me ayuda a estar más cerca de mi felicidad, asique allá voy, deséame suerte.

WELCOME TO MY WORLD